Soy Taghrid, una joven refugiada en el Líbano. Vivo en el campamento, un lugar donde vivimos obligados y temporalmente en condiciones deplorables. Pero a pesar de todo seguimos soñando con el lugar donde realmente debemos vivir, Palestina.
Como soñamos con la Patria? Es una verdadera pregunta. La respuesta es que soñamos con una vida normal, una vida humanamente generosa en la tierra que nos pertenece. Soñamos con el lugar que sigue en nuestra conciencia y en nuestra memoria que carga con el dolor del obligatorio refugio y el sufrimiento durante un largo tiempo. Esta historia sigue viva en nosotros, nos habita desde el tiempo de nuestros abuelos y acompaña nuestros sentimientos con las situaciones que nos rodean y nuestras reacciones a cada evento. Y acompaña nuestros problemas en el campamento, porque se enlazo con ellos y se hace parte de nuestra memoria actual de una generación a otra.
Por eso Palestina vive en mí, como derecho humana, su ocupación es un crimen y nuestra expulsión es otro.
Veo a Palestina a través de mi libertad y la defiendo a través de mi personalidad y el conocimiento de nuestra historia. La veo a través de mis sentimientos, de mis sueños que vienen y van, de mis pequeños y grandes sueños, la siento acompañándome en cada alegría o tristeza.
Desde la historia de la aldea en Palestina que escuchamos de nuestros abuelos hasta los callejones oscuros y pequeños del campamento, se extiende el sufrimiento hasta estos días.
Uno de nuestros sufrimientos es la vida en la escuela por todos los problemas que confrontamos allí. Los más difíciles son: las aulas abarrotadas de alumnos, el poco interés en la enseñanza, las pobreza de las bibliotecas, y falta de laboratorios.
En el campamento la población sufre de desempleo, pobreza, enfermedades, viviendas atumultuadas, discriminación de la mujer lo cual disminuye su papel en la sociedad, e inmigración. Todos estos problemas influyen a su vez en la enseñanza y hacen que disminuya el nivel de las aspiraciones de cada refugiado y aumente la depresión en muchos.
Pero a pesar de todo esto, sueño y lucho para lograr el éxito en mi trabajo y mi participación activa en un futuro cercano. Soy estudiante de Ciencias Naturales en la universidad y aspiro a llegar a ser una maestra que sea capaz de transmitir el espíritu del aprendizaje a sus alumnos, incitarles al sueño y al trabajo, y enseñarles como seguir adelante sin que se detengan, ni siquiera se debiliten ante una dificultad por muy grande que sea; porque necesitamos personas con grandes aspiraciones. También sueño desde pequeña ser escritora. La expresión escrita es una parte de mi existencia, no solo a través de pequeñas historias, también poemas, y sueño que algún día pueda transmitir a través de ellos la causa de mi pueblo que a pesar de sentirse derrotado le gusta gritar alto, alto…
Y aun estamos y estaremos atados a Palestina hasta el último grito. Nuestro dolor por Palestina es el eco de las voces de nuestros miles de mártires y presos, y millones de refugiados.
Y yo como joven refugiada no solo sueño con el regreso, sino que creo en él como derecho, esperanza y causa de todo nuestro pueblo.
Taghrid
Edad: 20 años
Estudiante de Ciencias Naturales
Refugiada Palestina en el campamento Naher El-Bared, en la ciudad de Trípoli,
al norte libanés.